"¿Acaso era posible resolver este dilema: quería estar con vos pero sin mí? ¿Hubiese sido posible eso?"...
Escena 1
Petunia y Antonio corren, jugando a agarrarse. Luego, bailan, se seducen y se encuentran: Petunia lo espera a Antonio sentada en una silla, él aparece.
Petunia- ¿Qué soñaste anoche? ¿Te acordás? Antonio se coloca detrás de ella y empieza a acariciarle el pelo.
Petunia- De a ratos te reías, muy fuerte… en un momento pensé que me hablabas, decías: “alu pe tu né tu bu, tenés” …pero no, no era para mí ¿con quién hablabas? Dale decime…
-Me quedé mirándote un largo rato, me tentaba tocarte las cejas pero no te quise despertar. Tu risa rompía la quietud de la noche, interrumpía el ritmo monótono de la heladera que es casi parecido al silencio. Me quedé hipnotizada mirándote: como cuando era chica que me pasaba horas espiando la tela de araña de mi ventana…la araña esperaba con eterna paciencia que cayera algún insecto…
-Me pasó lo mismo que la primera vez que salimos: te miraba con ganas de meterme adentro tuyo para conocerte, me gustó sentir de nuevo eso…¡qué ridícula! Me acuerdo que lo primero que te conté esa vez fue un sueño, había soñado que me salía nieve por la boca…debiste pensar que era una loca mística o algo así, no?
-En realidad creo que casi ni me escuchabas, vos también me mirabas callado y eso me puso nerviosa ¿qué pensabas? Creo que me mirabas la boca, tal vez te imaginabas el frío de la nieve saliendo entre mis labios… No, no: eran mis labios pintados de rojo oscuro, eso te gustaba.
-Hace tiempo que no tengo sueños como esos… casi ni sueño. Creo que el último sueño que tuve fue en blanco y negro, como una tele vieja… Anoche te reías tan feliz que me dio tristeza: era como si yo no estuviera. Hace mucho que no sueño…
Antonio engancha sus dedos en el pelo de Petunia, o los pelos de Petunia lo atrapan como redes. Ahora ella se excita, suspende su relato y se dispone a la acción: poseerlo.
Intentan darse besos pero algo se los impide. Se atraen como imanes y ese mismo impulso los rechaza. Se miran y corren a encontrarse pero sin tocarse, tiemblan de emoción contenida que los separa de repente como si se soltara un elástico.
Finalmente, se detienen y se acercan despacio hasta encontrarse en un largo beso.